La búsqueda de popularidad y el entretenimiento pueden opacar la predicación de la cruz; atender a las advertencias bíblicas y vivir con expectación de la venida del Señor es crucial para la renovación de la iglesia.
La transformación observable en muchas iglesias modernas no es solo un cambio de estilo: señala con frecuencia una desviación espiritual que merece examen serio. Regennerations sostiene lo esencial del cristianismo —la centralidad de Cristo, la autoridad de la Escritura y la salvación por gracia mediante la fe— y afirma al mismo tiempo la obra presente del Espíritu Santo como fuente de poder para la misión.
Contexto histórico y diagnóstico bíblico
Históricamente, la iglesia ha alternado momentos de fervor y de declive. En épocas de avivamiento, la predicación confrontaba el pecado y conducía a la santidad; en tiempos de declive, la complacencia y el acomodamiento cultural han erosionado la fidelidad doctrinal. El Nuevo Testamento advierte que en los postreros tiempos habrá quienes se aparten de la fe (1 Ti. 4:1) y que algunos tendrán «apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella» (2 Ti. 3:5).
Estas advertencias no son únicamente diagnósticos antiguos: iluminan la realidad actual, donde el énfasis en espectáculo, entretenimiento y confort puede desplazar la predicación del arrepentimiento y la llamada al nuevo nacimiento. Al mismo tiempo, la esperanza escatológica —la segura venida de Cristo— debe orientar nuestra práctica: la fidelidad de la iglesia se corresponde con su preparación para el retorno del Señor.
Fundamentos bíblicos para evaluar la deriva
- Primero, la centralidad de la cruz. El evangelio confronta el pecado y ofrece gracia que transforma; cuando se minimiza esta confrontación, la congregación corre el riesgo de rutinar la fe sin fruto verdadero (Gál. 2:20; Rom. 1–8, referencia temática).
- Segundo, la autoridad de la Palabra: la iglesia sana se define por su sometimiento a las Escrituras como norma de fe y vida (2 Ti. 3:16–17, referencia temática).
- Tercero, la pneumatología: el Espíritu Santo capacita a la comunidad para santidad, testimonio y servicio; su obra no puede ser sustituida por técnica, espectáculo o marketing (Hech. 1–2, referencia temática). Las Escrituras muestran además que la apostasía progresa por omisión: no suele ser un quiebre repentino, sino una serie de concesiones doctrinales y prácticas que erosionan la fidelidad (1 Ti. 4:1; 2 Ti. 4:3–4).
Comprender estos fundamentos nos ayuda a diagnosticar sin caer en simplismos: la cuestión no es tecnología o cultura en sí, sino si estos medios sirven a la Palabra o la desplazan.
Postura denominacional y teológica de Regennerations
Regennerations mantiene una postura evangélica esencial y pentecostal bíblica: afirmamos la necesidad de predicación clara del arrepentimiento, la santidad y la dependencia del Espíritu Santo para la misión. No buscamos criminalizar la creatividad litúrgica ni rechazar el uso de medios contemporáneos; rechazamos, en cambio, cuando el medio deviene fin y la estética sustituye la sustancia.
Evitamos el tono condenatorio que polariza: nuestra crítica es teológica y pastoral. Instamos a líderes y comunidades a evaluar prácticas según tres criterios: ¿glorifican a Cristo?, ¿se sostienen en la Escritura?, ¿fomentan vida transformada y fruto misionero? Si la respuesta es negativa, hay que rectificar con humildad y valentía. Además, la perspectiva escatológica nos llama a urgencia: la venida de Jesucristo exige una iglesia preparada, santa y testigo fiel (Mt. 24:42–44; Tit. 2:11–14, referencia temática).
Aplicación pastoral y misión práctica
- ¿Qué hacer en lo concreto? Primero, recuperar la predicación de la cruz y la llamada al arrepentimiento: mensajes que inviten a conversión y a una fe viva, no solo a pertenencia o bienestar.
- Segundo, priorizar formación: rutas de discipulado que integren doctrina, oración, servicio y discernimiento espiritual.
- Tercero, evaluar el uso de medios: la tecnología y la creatividad deben subordinarse a la Palabra y servir la edificación de los creyentes.
- Cuarto, cultivar la presencia y dependencia del Espíritu mediante oración, ayuno y expectación por el mover divino, evitando prácticas sensacionalistas y procurando orden y discernimiento. Finalmente, fomentar una espiritualidad que mire hacia la venida de Cristo: vivir con esperanza activa —santificados y comprometidos con la misión— es la mejor respuesta ante cualquier intento de neutralizar la fuerza del Evangelio.
La iglesia no es un espectáculo; es el cuerpo de Cristo llamado a ser sal y luz. Llenar auditorios no garantiza la presencia divina; solo corazones transformados lo hacen. Regennerations convoca a líderes y creyentes a volver a la enseñanza de la Palabra, a depender del Espíritu Santo y a vivir expectantes de la venida de Jesucristo.